miércoles, 25 de julio de 2007

Relato Épico: El Advenimiento de Raptoris Primus (de su descendencia se hablará en otra parte)

Un vikingo en el espacio
Luchaba contra un velocirráptor.
Filo contra filo, hacha versus daga,
Mirada azul enfrenta a la morada.
Y nada, nada más canalla que esa batalla:
La sed de matar era superada
Sólo por las ganas de sangrar.

Los anillos de saturno se teñían de escarlata,
Los tambores resonaban, en la distancia
(Fuera de la vía láctea).
Quien venciera, ganaría una medalla
Más fantástica y más preciada
Que cualquiera de las que hubiera
En este rinconcito llamado Tierra.
Además de eso, claro, estaba la gloria eterna,
Sin contar el cetro que otorgaba
Al universo como reino al que ganara.

El Vikingo, poderoso y enfurecido,
Logró cortar la cola a su oponente.
Viendo a su rival disminuído,
Vio a la victoria en el bonete.
Pero el viejo saurio tenía todavía
Mucha fuerza escondida, más allá
De la sabiduría durante eones recogida.
Se mostró débil y moribundo
Para engañar a un enemigo burdo.
Un puño se posó sobre el cuello del reptil,
Sintiéndose seguro, mostrándose robusto.
Pero no vio el grande luchador a la garra vil
Que llegaba como una lanza, a su garganta.
Desangrado y sin habla, cae al fin un guerrero
Destripado y humillado en el festín macabro
Que la prole de raptores se dio con el inerte cuerpo.

Y es así que nuestro relato concluye,
A medida que el firmamento se diluye
Por la depravación de este rey verde
Quien se alimenta de los astros, perennes
En lo que refiere a la vida de la Infinita Vacuidad.
La caída de en la inmundicia aquí comienza,
Con esta dinastía de bestias despiertas.
El Primero, se nombró a sí mismo
Y como heredero, nombró a su hijo
El primogénito no, el favorito
De entre todos fue el tercero
Que dio en llamarse simplemente
Eprilefecteledeserefo.

jueves, 19 de julio de 2007

Quilombos en el espacio-tiempo

Una crónica de guerra.

17/6/1940
Mary: escribo este cuaderno, ahora que no estás, para que algú día leas el pasado por esta maldita guerra fría y huérfana como nuestro siglo.


600 A.C.
Claramente nos será una batalla difícil. Esta vez los enemigos se han congregado detrás de la colina, más sedientos de sangre que nunca. Comienzo apensar que no deberíamos haber robado a su mujer.

Plaza Houssay, 20/6/2007
Todo por un poco de calor femenino... !Mirad cuántas energías orbitan por sus labios! La sangre derramada por nuestras fuerzas eran una lucha más de la masculinidad.

Babilonia, 4/8/5000 A.C.
Quizás la respuesta a estos repentinos saltos temporales en mis anotaciones te sorprenda, pero e el siglo III descubrieron la tecnología mecánico-temporal para transportar los combates y las conquistas a cualquier parte de la era humana. Ahora me encuentro e la ciudad de Babilonia, luchando contra el emperador.

15 de Brumario de 1889
Querida Amelia:
Te escribo esta carta, aunque no sé si la recibirás, no si esta compañía llegará alguna vez a un pueblo con cartero. Pero sin embargo te escribo porque necesito que me des fuerzas para seguir en esta guera sin sentido. Desearía haber nacido e Troya y ser Héctor y morir con gloria. Detesto ser un número más entre los fusilados en este campo de fresas por siempre.